jueves, 19 de febrero de 2015

martes, 17 de febrero de 2015

Los colegios enseñarán el ABC de las emociones


¿Cómo sería si en las escuelas se enseñara Mindfulness y empatía, junto con las habilidades académicas tradicionales? Una nueva legislación permite a los escolares americanos fundar un programa de aprendizaje social y emocional (SEL).
 
El congresista Tim Ryan demócrata autora de A Mindful Nation y de The Real Food Revolution y sus colegas, propusieron un Programa de Aprendizaje Académico Social y Emocional. Este programa tiene como objetivo ayudar a los estudiantes a mejorar sus habilidades en la resolución de problemas, la resolución de conflictos, la toma de decisiones responsables y la construcción de relaciones, con el propósito de favorecer, tanto sus resultados académicos, como ayudarles en la vida. Pretende además, servir de ayuda a las personas jóvenes, para manejar problemas sociales (como el estrés, el acoso escolar, el consumo de drogas, etc).
 
Este programa toma como punto de partida el desarrollo de la conciencia de nuestro mundo interno de pensamiento y sentimientos, para poder aprender a arreglárnoslas mejor.
 
 
La "amabilidad en el programa educativo" estimula el éxito en los preescolares.
 
Una investigación llevada a cabo por la University of Wisconsin-Madison Center for Investigating Healthy Minds (CIHM) en el Waisman Center, ha puesto de manifiesto que introduciendo propuestas para promocionar las habilidades sociales y emocionales dentro del currículum académico en niños de 4 y 5 años, se contribuye a mejorar no solo el desarrollo académico de los alumnos, sino también a mejorar la conducta impulsiva y valores como la compasión y la amabilidad.
 
El estudio introdujo técnicas de Atención Plena (Mindfulness) adaptadas a niños de esa edad, además de prácticas de desarrollo de la compasión y la amabilidad. El resultado fue que los niños que participaron en el estudio, mostraron un comportamiento menos egoísta y una mayor flexibilidad mental que el resto de niños del grupo de control.
 
Y, aunque queda mucho por hacer, los resultados del mismo demuestran su potencial, y la propuesta para el futuro es la de introducir en las escuelas prácticas basadas en el Mindfulness y adaptadas a los diferentes niveles y grados de desarrollo de los niños.
 


lunes, 16 de febrero de 2015

La epidemia depresiva (y II)

Nuestros mensajes culturales predominantes sobre el estado de ánimo, están empeorando la epidemia de depresión (Rottemberg).
 
Depresión y expectativas de felicidad.
 
Decía Séneca que todos aspiramos a ser felices pero que resulta muy difícil definir en qué consiste la felicidad y el modo de alcanzarla. En realidad "la felicidad" es una abstracción e individualmente sólo podemos formularla como algo concreto: aspirar a ciertos estados mentales felicitarios de carácter inaprensible y que son modificados continuamente por la experiencia del deseo.

Por lo general evaluamos como un bien consumible al que tenemos derecho y - en una constante evaluación de costes/beneficios - la perseguimos siguiendo el rastro de los consensos sociales: siempre gana lo imaginario sobre lo simbólico, una utopía porque cualquier cosa que persigamos imaginariamente siempre será mejor que la realidad fáctica de las cosas. La gente aspira a la felicidad sin caer en la cuenta de que "la calidad de vida" es siempre preferible por ser algo concreto a la búsqueda de la felicidad que es siempre abstracta y de alguna manera es construida socialmente a través de expectativas irrazonables.

Las personas concretas suelen sacrificar su calidad de vida persiguiendo esa zanahoria que es la felicidad y que en última instancia es un mito tal y como nos cuenta el profesor Bueno a través de sus telesas y en este vídeo:


miércoles, 11 de febrero de 2015

"El TDAH no existe, y la medicación no es un tratamiento, sino un dopaje"

ABC Carlota Forminaya - Madrid
Padres e Hijos / Entrevista

 
El catedrático Marino Pérez, autor de "Volviendo a la normalidad", asegura que no hay biomarcador cerebral que justifique el Trastorno por Déficit de Atención.
 
"No existe. El TDAH es un diagnóstico que carece de entidad clínica, y la medicación, lejos de ser propiamente un tratamiento es, en realidad, un dopaje". Esta es la sentencia de Marino Pérez, especialista en Psicología Clínica y catedrático de Psicopatología y Técnicas de Intervención de la Universidad de Oviedo, además de coautor, junto a Fernando García de Vinuesa y Héctor González Pardo de "Volviendo a la normalidad", un libro donde dedican 363 ´páginas a desmitificar de forma demoledora y con todo tipo de referencias bibliográficas el Trastorno por Déficit de Atención con y sin Hiperactividad y el Trastorno Bipolar Infantil. Lo que sí que existe, y es a su juicio muy preocupante, es el fenómeno de la "patologización de problemas normales de la infancia, convertidos en supuestos diagnósticos a medicar".
 
- En "Volviendo a la normalidad", ustedes ponen el dedo en la llaga, al asegurar que el llamado Trastorno pro Déficit de Atención, con o sin Hiperactividad (TDAH), no existe.
- El TDAH es un diagnóstico, cada vez más popularizado, que carece de entidad clínica. Para empezar, no se establece sobre criterios objetivos que permitan diferenciar el comportamiento normal del supuestamente patológico, sino que se basa en apreciaciones subjetivas, en estimaciones de los padres del tipo si "a menudo" el niño se distrae y se mueve mucho. Más que nada, el diagnóstico es tautológico. Si un padre preguntara a un clínico por qué su hijo es tan desatento e inquieto, probablemente le respondería porque tiene TDAH, y si le preguntara ahora cómo sabe que tienen TDAH, le diría porque es desatento e inquieto. Por lo demás, insisto, no existe ninguna condición neurobiológica ni genética identificada, y sí muchas familias donde no se asume que la educación de los niños es más difícil de lo que se pensaba.
 
- ¿Quiere decir que no hay ninguna prueba médica que lo demuestre?
- No. No existen pruebas clínicas ni de neuroimagen (como TC, RM, PET, etc) ni neurofisiológicas (EEG, ERP) o test psicológicos que de forma específica sirvan para el diagnóstico. Lo que nosotros decimos en esta obra, con toda seguridad, es que no hay ningún biomarcador que distinga a los niños TDAH. No se niega que tengan problemas, pero son niños, que tienen curiosidad y quieren atender a lo que sea, moverse.... A sentarse es algo que hay que aprender. No existe ninguna alteración en el cerebro.

martes, 10 de febrero de 2015

Meditar es bueno para el cerebro

Ya se sabe que técnicas como el yoga o el taichi ayudan al bienestar físico del cuerpo, pero ¿influyen en el cerebro? Faltan estudios, pero los que existen apuntan a que esas prácticas mejoran su plasticidad y afectan en positivo a sus funciones.
 
A menudo no somos conscientes del placer de estar sentados sin hacer nada, dejando vagar la mente en el aquí y el ahora, sea en la playa, dejándonos llevar por el sonido de las olas; en el monte, al lado de un arroyo, o simplemente en casa. No sólo es una experiencia relajante, que nos ayuda a equilibrar nuestros pensamientos tras una jornada de trabajo y a reencontrarnos; si además prestamos atención a nuestros pensamientos, a algún objeto externo o a nuestra consciencia, estaremos meditando. Etimológicamente, meditación proviene del latín meditativo, que definía un tipo de ejercicio intelectual. La usamos para describir la práctica de un estado de atención concentrada, sea sobre un objeto externo, nuestro pensamiento, o simplemente sobre el propio estado de concentración.
 
Desde la década de 1960, y muy especialmente desde que en 1968 los Beatles fueron a India para asistir a un curso de meditación trascendental en el ashram del Maharishi Mahesh Yogi, el gurú fundador del movimiento Meditación Trascendental, muchas técnicas tradicionales orientales de concentración y relajación han ido ganando adeptos en Occidente, como el yoga, el tai-chi.... Se les atribuyen diversos beneficios, pero las evidencias científicas han sido siempre muy escasas, más allá del simple efecto de relajación que producen el silencio y la tranquilidad. Sin embargo, desde el 2009, un número creciente de trabajos experimentales han examinado los efectos de la meditación sobre la función, la conectividad e incluso la morfología en distintas zonas del cerebro.

jueves, 5 de febrero de 2015

La razón por la que los fármacos caros funcionan aunque no tengan efecto

Los medicamentos crean expectativas de curación en los pacientes. En numerosas ocasiones, estas esperanzas producen una mejoría similar o mayor a la que producen los fármacos, lo que se conoce como efecto placebo. Un nuevo estudio, llevado a cabo por investigadores de la Academia Estadounidense de Neurología en enfermos con Párkinson, indica que este efecto es mayor cuando el precio de los remedios es elevado. El artículo ha sido publicado en la revista de la academia, American Academy of Neurology.
 
"Las expectativas desempeñan un papel importante en la eficacia de los tratamientos, sobre todo en personas con enfermedad de Párkinson", explica el venezolano Alberto J. Espay, investigador en neurología de la Universidad de Cincinnati (EE.UU9 y autor principal del artículo.
 
La investigación se llevó a cabo en 12 pacientes con esta patología. Los científicos administraron a cada uno de ellos dos dosis de placebo - una solución salina -, indicándoles que se trataba de dos medicamentos diferentes, igualmente efectivos, pero de diferente precio, unos 90 y 1.300 euros, respectivamente. Antes y después de cada toma, los participantes pasaron varias pruebas para medir sus habilidades motoras y se sometieron a escáneres para medir la actividad cerebral.

miércoles, 4 de febrero de 2015

La felicidad se hereda

El pasado año 2014 se han llevado a cabo numerosas investigaciones dentro del campo de la psicología, que nos ayudan a entender mejor el comportamiento humano.
 
Muchos de estos estudios se han centrado en emociones positivas como la felicidad, las personas que lo son por naturaleza, y cómo aprender a serlo.
 
Os presentamos una selección de los trabajos más destacados del año pasado, recopilados por la revista especializada "Yes Magazine".
 
1. El Mindfulness reduce los prejuicios raciales: Según los investigadores Adam Lucke y Brian Gibson, de la Central Michigan University, después de escuchar una cinta de 10 minutos, los individuos estudiados no tenían tanta tendencia a ligar conceptos negativos con la imagen de sujetos habitualmente discriminados socialmente. Esto es así porque el Mindfulness o "conciencia plena" rompe la conexión entre las experiencias pasadas y la respuesta impulsiva.
 
2. La gratitud nos hace más sabios con el dinero: En un estudio publicado en Psychological Science, varios investigadores descubrieron que las personas agradecidas son capaces de tener una actitud más relajada hacia el dinero. La prueba consistía en ver hasta dónde llegaban para dejar ir 100 dólares que les entregarían en el plazo de un año a cambio de una cifra de dinero mucho menor que obtendrían de manera inmediata.