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miércoles, 10 de febrero de 2016

TDAH o una sociedad que se va de rositas, con Robert Whitaker

Infocop
29/01/16
Por Fernando García de Vinuesa
 
Aprovechando su visita a nuestro país, el 7 de Noviembre de 2015 pudimos charlar distendidamente con Robert Whitaker, periodista e investigador norteamericano especializado en temas de medicina, ciencia e historia, cuyo libro Anatomy of an Epidemic (Anatomía de una epidemia), acaba de ser traducido por fin al español. En esta obra sobresaliente, Whitaker lleva a cabo una de las investigaciones más exhaustivas que seguramente se hayan publicado, si no la más, acerca de los fundamentos en los que se basa la llamada psiquiatría biológica.
 
¿Cómo es posible que en la era psicofarmacológica, es decir, a partir de la década de 1950, los trastornos psiquiátricos, como la depresión o la esquizofrenia, sean más crónicos que antes y sus efectos más devastadores? ¿Cuál es el impacto del tratamiento continuado con psicofármacos sobre la vida de las personas? ¿Corrigen los psicofármacos desequilibrios químicos del cerebro o los provocan? Para tratar de hallar respuesta a tan fundamentales interrogantes, y a otros más de no poca relevancia, Robert Whitaker ha rastreado con paciente laboriosidad la literatura científica al respecto de buena parte del siglo veinte y lo que va del veintiuno. Las conclusiones a las que lleva esta obra dejan poco margen de duda: los psicofármacos, en líneas generales, no mejoran los pronósticos a largo plazo de las personas diagnosticadas con trastorno mental, sino que tienden a agravar y cronificar los síntomas. La obra se publicó en 2010 y tal ha sido su impacto internacional que el autor lleva dadas desde entonces más de trescientas conferencias e intervenciones en más de doce países.
 
Robert Whitaker ha recibido diversos premios y reconocimientos en su carrera profesional por su labor como periodista sobre temas médicos relacionados con los trastornos mentales y la industria farmacéutica, entre ellos, finalista del premio Pulitzer en 1998 por una serie de artículos que co-escribió para el Boston Globe sobre los abusos de la experimentación en pacientes psiquiátricos. Su obra Anatomy of an Epidemic fue declarada por la Investigative Reporters and Editors norteamericana como el mejor trabajo de periodismo de investigación de 2010. El psiquiatra Allen Frances, director del DSM-IV, se ha referido a Whitaker como "uno de los críticos de la psiquiatría más elocuente y mejor informado, y sin duda el más influyente".
 
Tal como constatará el lector de esta entrevista, para Robert Whitaker el fenómeno del TDAH constituye un tema de honda preocupación. No quisimos dejar escapar la ocasión de buscar a su lado sin otro propósito que el de poder llegar al fondo mismo de esta cuestión, una cuestión que hace tiempo viene pidiendo a gritos una disección profunda. 

lunes, 30 de noviembre de 2015

Los intereses que hay detrás del disgnóstico del TDAH - Entrevista a Marino Pérez Álvarez


Infocop  23/10/14
 
En los últimos años, el estudio sobre el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) ha suscitado una gran controversia. A pesar de la multitud de investigaciones surgidas en torno a este trastorno, sigue sin existir consenso ni claridad en muchos de los aspectos que conforman el TDAH y su abordaje, lo que ha provocado una división en la comunidad científica, clínica y educativa.
 
Así, mientras que una parte afirma que se trata de un trastorno neurobiológico cuya elevada prevalencia representa un "problema de salud pública", la otra pone en tela de juicio la existencia misma de la hiperactividad, considerándola como una invención sin base científica parapetada tras la industria farmacéutica, cuya influencia tanto en la elaboración y desarrollo de Guías de Práctica Clínica (especialmente la española), como en el DMS (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) ha sido ampliamente cuestionada.
 
Para abordar este tema en profundidad, Infocop Online ha querido entrevistar a Marino Pérez Álvarez, Psicólogo especialista en Psicología Clínica y catedrático del Departamento de Psicología de la Universidad de Oviedo, que, junto con Fernando García de Vinuesa y Héctor González Pardo, es coautor del Libro "Volviendo a la Normalidad. La Invención del TDAH y del Trastorno bipolar infantil", a través del cual se realiza una amplia reflexión sobre todo lo anteriormente planteado, cuestionándose, entre otras muchas cosas, si la hiperactividad y el Trastorno bipolar infantil son "entidades clínicas i en realidad son problemas normales con los niños o ni siquiera problemas que, sin embargo se patologizan".
 
ENTREVISTA
 
Para introducir el tema, ustedes presentan su obra como una extensión al ámbito infantil de su anterior libro "La invención de los Trastornos Mentales" (González Pardo y Pérez Álvarez, 2007), ¿podría explicarnos el planteamiento de partida de este nuevo libro?
 
El libro anterior estaba centrado en el ámbito adulto, donde mostramos cómo, por ejemplo, la industria farmacéutica había logrado convertir la timidez de siempre en la categoría diagnóstica de fobia social, había recortado los síntomas más somáticos de la ansiedad para sacar el trastorno de pánico o había lanzado la depresión a niveles epidémicos, todo como estrategia para comercializar ciertos fármacos. Muchos nos preguntaban si algo de esto no estaría ocurriendo también en la infancia, señalando siempre al TDAH.
 
En páginas iniciales nos hablan del fenómeno de "Mcdonalización de la infancia", ¿en qué consiste y cómo se relaciona con el TDAH y el Trastorno bipolar infantil?
 
En una expresión acuñada por el psiquiatra infantil británico Sami Timimi para referirse a la patologización consistente en diagnosticar y medicar problemas normales que los adultos suelen tener con los niños y los adolescentes, típicamente, problemas de conducta relacionados con la atención y la dedicación a las tareas que "debieran" (de lo que sale el TDAH), así como con los berrinches y cambios de humor (de lo que sacan el trastorno bipolar o "trastorno de la desregularización disruptiva del humor", como viene en el DSM-5).
 
A la hora de diagnosticar ambos trastornos, ¿qué papel juegan las clasificaciones diagnósticas, tales como el DSM y el CIE?
 
Juegan un doble papel, como presunta descripción de entidades diagnósticas ahí dadas y como legitimación para su uso clínico y político (estadístico, criterios para prestación de ayudas, priorización de temáticas de investigación). Sin embargo, tales sistemas de clasificación carecen de validez (discriminativa, predictiva y conceptual), por más que puedan tener fiabilidad. Como bien sabe cualquier psicólogo, la fiabilidad no garantiza que aquello medido sirva para lo que se mide. Esta falta de validez está reconocida por importantes instituciones dentro de la propia psiquiatría, entre ellas el Instituto nacional de Salud Mental de EE.UU y la Red de Psiquiatría Crítica que lidera una campaña para la abolición precisamente de esos sistemas, por no hablar de otras instituciones y campañas como la Campaña Internacional Stop DSM de la plataforma A favor de la Psicopatología Clínica, que no Estadística, así como la posición crítica de la Asociación Británica de Psicología con su llamamiento internacional para abandonar definitivamente el modelo de "enfermedad y diagnóstico" en salud mental.
 
Centrándonos ya en el TDAH, ¿por qué su aceptación está tan generalizada? ¿Realmente es más frecuente de lo que se cree?
 
Aunque está en entredicho, su aceptación es amplia, si es que no generalizada. Ello se debe a una armonización de intereses, donde el problema vino curiosamente después de la solución. El caso es que el TDAH, como diagnóstico oficial, supone una solución para padres, clínicos, profesores, investigadores, políticos y fabricantes de fármacos. Así, los padres que están desbordados con problemas de atención y actividad de sus hijos, encuentran en el diagnóstico una explicación relativamente "tranquilizadora", un tratamiento por lo común medicación (como en cualquier enfermedad), así como comprensión, y puede que subvenciones de los laboratorios y del Gobierno. Por su parte, los clínicos "identifican" problemas más frecuentes de lo que se creía (según reza un eslogan) y, en particular, pediatras y psiquiatras dan "soluciones" establecidas y los psicólogos y psicopedagogos se dan a sí mismos estatus al modo médico. Los profesores también encuentras su justificación y "alivio" al saber que tal niño es "un TDAH" y los propios centros escolares también pueden tener su recompensa si reciben ayudas por casos diagnosticados, y estos quedan excluidos de las evaluaciones por las que se mide su nivel. Los investigadores tienen una mina para llevar a cabo estudios con la garantía de encontrar algo en lo que seguir profundizando. Los políticos también encuentran oportunidad para atender necesidades especiales reclamadas por unos y otros. Al final, los fabricantes de los medicamentos son los que se llevan el pastel, con el "trabajo sucio" de la reivindicación y oficialización hecha por otros.
 
¿Dónde está el problema, si todos ganan? El problema es para los niños, tanto más en la medida en que vivan "dopados" y sin haber aprendido posibles regulaciones de la atención y la actividad en función de contextos y tareas. Eso sí, podrán continuar la carrera TDAH como adultos.

En la actualidad se está extendiendo el diagnóstico de TDAH a los adultos, ¿qué opina a este respecto?

Es una extensión descarada de un "trastorno" típico de la infancia - donde ya carecía de entidad clínica -, para ampliar el mercado de la medicación. Como dice el psiquiatra francés Allen Frances en su "manifiesto contra los abusos de la psiquiatría" (en "¿Somos todos enfermos mentales?"), este diagnóstico podría convertirse en una moda. Ciertamente, el diagnóstico es muy fácil de hacer y de cumplir. A no ser que uno esté haciendo un cursillo Zen o todo le dé un poco igual, cualquier adulto medianamente atareado, sin siquiera llegar a estresado, difícilmente no puntuará en los ítems como se mide: "¿con qué frecuencia tiene dificultad para acabar los detalles de un proyecto, para ordenar las cosas en una tarea que requiere organización y para recordar citas u obligaciones?" y, "¿con qué frecuencia evita o retrasa tareas que requieren pensar mucho, agita o retuerce las manos o los pies cuando tiene que permanecer sentado mucho tiempo y se siente demasiado activo e impulsado a hacer cosas, como si lo empujase un motor?".

De nuevo, todos contentos: los propios pacientes que ahora se explican sus problemas, los clínicos como sagaces diagnosticadores dando en el clavo, y la industria que una vez más se las ha industriado para ampliar el mercado. Es interesante reparar, como señalamos en nuestro libro, el trasvase de diagnósticos de la infancia a la vida adulta a cuenta del TDAH, y de la vida adulta a la infancia a cuenta, en este caso, del trastorno bipolar facturado para niños y adolescentes como "trastorno de la desregularización disruptiva del humor".

En relación con el tratamiento médico, según datos del Informe del Observatorio Europeo de Políticas y Sistemas Sanitarios de la OMS, en los últimos años ha habido un aumento significativo de prescripciones de psicofármacos directamente proporcional al número de diagnósticos de hiperactividad. Sin embargo, los datos señalan claras diferencias entre los países de la Unión Europea, ¿a qué cree que se debe esta disparidad entre países?

Así, por ejemplo, España está en la cabeza del diagnóstico del TDAH y de la correspondiente prescripción de estimulantes, con una tendencia creciente después de la iniciativa del Congreso de los Diputados para dedicarle un día internacional y de su inclusión en la LOMCE, mientras que en Francia apenas existe. En Francia, por las razones que sean, al abuso de los sistemas diagnósticos y del marketing farmacéutico es menor, al menos en este caso, cosa que supongo estará preocupando a la industria del ramo. Puede deberse a que en Francia los problemas con los niños, por los que en otros países se diagnostica TDAH, están integrados y asumidos en la educación familiar. Puede que, además, la mayor presencia de la tradición psicodinámica prevenga esa tendencia a patologizar los problemas normales. Por su parte, en España, la "conexión" entre la industria (particularmente la compañía Shire, que es la que más preparados tiene en cartera para el TDAH) y la práctica clínica parece ser más fluida, vía Parlamento Europeo (con su libro blanco sobre el TDAH), Congreso de los Diputados, Ley de Educación (LOMCE) y Comunidades Autonómicas particularmente sensibles a estas "necesidades especiales". Todo ello, seguramente, después de que los políticos fueran influidos por oportunos Planes de Acción promovidos por la propia industria, con la inestimable ayuda de "expertos" y "líderes de opinión". Al final, pareciera que lo políticamente correcto fuera subirse al carro del TDAH, al margen de lo científicamente correcto que sea y de a qué intereses sirva. ¿Es que los políticos no tienen cosas mejores que hacer, empezando por preocuparse por la patologización de la infancia, en vez de contribuir a ella?

A su juicio, ¿considera que en España se están siguiendo las recomendaciones sanitarias básicas en cuanto a la prescripción de medicación para este trastorno? Y en el resto de países, ¿se están siguiendo las incluidas en las Guías de Práctica Clínica internacionales?

De acuerdo con nuestro planteamiento, según el cual el TDAH no sería más que una etiqueta para ciertos problemas que los adultos tienen con la atención y la actividad de los niños, sin la presunta entidad clínica (ni diagnóstica ni etiológica) no tampoco medicación específica que se supone, ya la existencia de Guías de Práctica Clínica es presuntuosa, como si hubiera guías, permítase el ejemplo, para "endemoniados": dando por hecho de que existen, pero reclamando una práctica sensata a fin de evitar el sobrediagnóstico y a la vez asegurar que los casos auténticos no queden sin diagnosticar. Dada la "institucionalización" que ya tiene el TDAH (como diagnóstico oficial, reconocimiento como necesidad educativa especial, profesionales que lo tratan, asociaciones de afectados, etc), las Guías son necesarias, pero para desenmascarar los mitos e intereses creados a su costa y resituar el problema en su contexto que no es otro que el del aprendizaje y educación de la atención y la actividad en los niños, seguramente una tarea más difícil de lo que se pensaba, sobre todo, en el mundo de hoy.

Sin negar el problema, su solución no debiera ser a costa de "enfermar" a los niños. En vista de lo visto, habría que cuidar mucho, y todo celo aquí sería poco, acerca de que las Guías no estén "asesoradas" por expertos con intereses en el diagnóstico, lo que sería como si los lobos hicieran los cercados para las ovejas.

Recientemente, el Gobierno ha hecho pública la intención de actualizar la Guía de Práctica clínica sobre el TDAH del Ministerio de Sanidad, Política social e Igualdad a lo largo de este año 2014. Como experto en el tema, ¿qué cambios introduciría a fin de mejorar la versión actual?

Ante todo, habría que cambiar los "expertos" que asesoren y elaboren la Guía que pudieran tener intereses en "mejorar" la Guía. Cuanto más se parezca la guía al análisis crítico del Boletín de Información Farmacoterapéutica de Navarra titulado "Atentos al déficit de atención (TDAH): entre la naturaleza incierta y la prescripción hiperactiva", mejor será. Otra buena guía es la dirigida por el psiquiatra infantil británico Sami Timimi titulada "Mis-Understanding ADHD The complete guide for parents to aternatives to drugs".

Como ya sabe, la nueva Ley de Educación Española (LOMCE) contempla el TDAH dentro del grupo de niños con Necesidades Educativas Especiales, ¿qué implicaciones tiene su inclusión dentro de la Ley? ¿Cómo se explica usted que se haga mención expresa al TDAH a pesar de la controversia existente por la falta de evidencia científica con respecto a su existencia y que, sin embargo, la LOMCE no contemple expresamente otros como, por ejemplo, los trastornos del Espectro Autista?

Los políticos, empezando por el Parlamento Europeo, el Congreso de los Diputados de España, y ahora la LOMCE han tomado cartas en un asunto sub iúdice, decantándose por un lado de la controversia, el que al final resulta insostenible. Dejando aparte su buena intención, los políticos han optado por lo que creen "políticamente correcto", a expensas de lo que sería científicamente correcto, como mínimo, abstenerse de terciar en un tema que se habría de dirimir en un plano de revisión crítica y, como mejor, preocuparse por la posible patologización de la infancia. Esta decantación se debe, en mi opinión, al poderoso lobby farmacéutico, que supo y pudo influir en las decisiones políticas. Y ahora ahí tienes a los políticos y las políticas haciendo lo que en cierta manera no deja de ser el "trabajo sucio" de la industria, como lo pueda ser la propaganda y oficialización de un diagnóstico sin fundamento del que harán negocio.

En este libro se menciona el concepto de disease mongering o promoción de enfermedades aplicado al TDAH, ¿qué resultados persigue? ¿Cómo se relaciona con las iniciativas anteriores?

La expresión define una estrategia de marketing farmacéutico consistente, efectivamente, en promover enfermedades, tratando de convencer a gente que está esencialmente bien, de que está enferma, y a gente que está algo enferma de que está muy enferma, con el fin de buscar un mercado para un preparado. La expresión fue acuñada en 1992 por la periodista Lyn Payer, especializada en temas médicos, en su libro "Promotores de enfermedades: lo que hacen los médicos, las compañías farmacéuticas y las aseguradoras para que se sienta usted enfermo". La expresión tuvo un relanzamiento de parte del también periodista y académico con publicaciones en las principales revistas médicas Ray Moynihan, autor del libro "Vendiendo enfermedades". Esta estrategia no respeta ni a la infancia, tomada como "nicho" de expansión de medicamentos.

De acuerdo con el título del libro, ¿cómo se puede "volver a la normalidad"? ¿Qué papel puede jugar la Psicología en este sentido?

No es fácil volver a la normalidad, dada la armonía de intereses implicados en la patologización. Pero tampco es para resignarse, ni conformarse con libros desenmascaradores, por más que necesarios. La posible vuelta a la normalidad tiene varios frentes y niveles. Uno es el desmantelamiento de la "máquina del marketing" que, de acuerdo con Allen Frances, supone entre otras acciones acabar con las campañas de "sensibilización a la población" (so pretexto de concienciación y educación de la gente), acabar con el respaldo financiero por parte de la industria a sociedades de pacientes, así como a organizaciones médicas profesionales y a agencias de investigación y acabar también "con las fiestas, cenas, regalos promocionales y formación médica a doctores o estudiantes de medicina por la industria farmacéutica".

Hay otro nivel más básico, concerniente a la educación propiamente de la gente, empezando por los niños, en la dirección de promover un sentido de persona que enfatice la fortaleza y capacidad de recuperación en vez de la vulnerabilidad, el desvalimiento y el victimismo. La vuelta a la normalidad pasa por reasumir los problemas de la vida, como tales problemas, en vez de como supuestas enfermedades. El eslogan sería: "más hacerse cargo de la vida que victimarse". Es de esperar que el consumo inteligente llegue también al afrontamiento de los problemas normales de la vida.

Por su parte, la Psicología tiene un doble papel consistente en desvelar la patologización y predicar con el ejemplo. Si el primer papel lo representan los libros como el nuestro, mostrando que los problemas de la vida no por serlo son problemas psicológicos y que los problemas psicológicos no son enfermedades, el segundo se lleva a cabo en la propia práctica profesional. Se refiere, por ejemplo, a la "normalización de los problemas", como de hecho ya es usual en Psicología, que es tomarlos en serio y, a la vez, situarlos en el contexto de la propia vida como respuestas normales dadas las circunstancias. Se refiere también a la posibilidad de prestar ayuda sin sentirse obligado ni en la necesidad de emitir diagnósticos, definiendo el problema en sus propios términos. Los diagnósticos formales los necesitan los sistemas burocráticos para sus estadísticas, no tanto los propios pacientes, consultantes o usuarios, como no sea para informes y facturaciones. Lo que necesitan los clínicos son evaluaciones, valoraciones, análisis funcionales, "diagnósticos relacionales" y, en definitiva, discernir, distinguir y reconocer, que es lo que significa "diagnosis". Dentro de esto, acaso bastarían unas cuantas grandes distinciones "clásicas", no superadas, relativas a problemas neuróticos, psicóticos, del desarrollo de la personalidad, de acuerdo con Sami Timimi en su entrevista en Infocop (http://www.infocop.es/view_article.asp?id=5225). Los consultantes requieren, a veces, un diagnóstico que, por lo demás, puede ser "tranquilizador" y hasta terapéutico y que el clínico no tendría dificultad en proporcionar e integrar en la ayuda que presta. Un clínico puede ser "ateo" de los diagnósticos y utilizarlos cuando sea requerido, del mismo modo que si fuera ateo propiamente dicho respetarías las creencias religiosas de sus clientes, incluyendo su posible contribución a la ayuda.

Para finalizar, ¿le gustaría añadir algún otro comentario?

No son infrecuentes críticas al TDAH señalando que el problema con él es el posible "sobrediagnóstico", cuando el problema es, en realidad su entidad. Se suele señalar también que el TDAH requiere un abordaje "multidisciplinar", convocando a pediatras, neurólogos, psiquiatras, psicólogos, pedagogos. Por sensato que parezca semejante abordaje, en este caso, no hace sino acumular "datos", de los que "sacar tajada". De nuevo, la cuestión es de entidad. No si se diagnostican demasiados "endemoniados", porque solamente unos pocos los auténticos, sino qué entidad es ésa, qué se quiere decir con esa etiqueta y qué problemas refiere.

Ver artículo: http://www.infocop.es/view_article.asp?id=5324

miércoles, 25 de noviembre de 2015

MEDITACION Y NEUROCIENCIAS

 
Que los estados mentales son estados cerebrales parece poco discutible: nuestras actividades mentales sólo son funciones cerebrales, redes neuronales. El dualismo mente-cuerpo, además de carecer de apoyo empírico, es una hipótesis que va contra la regla de oro del método científico: no multiplicar innecesariamente los entes, las causas, para explicar los fenómenos. Nuestra mente es la función de un órgano, de un sistema, el cerebro.

Las resistencias dualistas proceden tanto de las viejas creencias religiosas y metafísicas como de la experiencia cotidiana subjetiva. Como somos conscientes de nuestras ideas y sensaciones, pensamos que tienen algún tipo de realidad ajena a lo material. Nos resulta muy extraño comprender que el significado de una palabra, una imagen o un recuerdo sólo sean conexiones sinápticas. Cuestión de perspectiva. Cuestión de tiempo. Hace siglos se consideraba ridículo defender el heliocentrismo porque parecía obvio que no nos movíamos.

En pocas décadas estas resistencias dualistas están cediendo. O los dualistas se han convencido de su error o han desarrollado una versión sofisticada que encaje con las investigaciones actuales de la neurociencia. Esta versión diría que el cerebro y el alma trabajan en paralelo, o algo parecido. Así que en la práctica habría que explorar el cerebro, sea uno materialista o dualista sofisticado.

Hace décadas que estudiamos la localización de las funciones mentales básicas, como el lenguaje, el razonamiento, la percepción o la memoria. Los daños en un área determinada del cerebro implican el mal funcionamiento de una o varias operaciones mentales. Las lesiones han revelado mucha información. Al mismo tiempo, la aplicación de técnicas de neuroimagen nos muestra qué estructuras están activadas mientras ejecutamos una tarea. La precisión de estas técnicas nos ofrece la posibilidad de analizar procesos complejos.

Las aplicaciones de los descubrimientos de las neurociencias a la educación son cada vez más frecuentes. Como ha ocurrido siempre en la ciencia, las ideas útiles pueden venir del campo menos pensado. En la revista Investigación y Ciencia (enero 2015), aparece publicado un artículo titulado "En el cerebro del meditador", escrito por Mathieu Ricard, monje budista con formación en biología celular, Antoine Lutz, investigador en neurobiología de la meditación, y Richard J. Davidson, experto en neuroimagen y comportamiento. Los autores han estudiado los cambios cerebrales que producen la contemplación y las técnicas de meditación.

En 2005 el líder del budismo tibetano fue invitado por la Sociedad de Neurociencia para dar un discurso en su reunión anual, en Washington D.C. Aunque muchos científicos protestaron, el dalái lama planteó una pregunta muy interesante. "¿Qué relación podría haber entre el budismo, una antigua tradición filosófica y espiritual de la India, y la ciencia moderna?". Ya con anterioridad había promovido la creación del Instituto de Mente y Vida, dedicado al estudio de la ciencia contemplativa. Y el año 2000 propuso a los científicos que analizaran la actividad cerebral de los meditadores budistas expertos.

Los ejercicios de meditación parece que aportan beneficios: ayudan a reducir el estrés, la depresión, o el dolor crónico. La meditación proporciona tranquilidad y sensación de bienestar general. Los escépticos siempre han dudado de los efectos reales de estas técnicas espirituales. Ahora, con la comparación de la actividad cerebral de meditadores expertos y no meditadores, los científicos han podido constatar los cambios fisiológicos concretos que produce la meditación: reorganiza las conexiones de los circuitos cerebrales.

En el artículo se mencionan tres formas de meditación: atención focalizada, consciencia plena y compasión. Estos tipos de meditación son practicados, nos dicen, en colegios y hospitales de todo el mundo. Los investigadores han analizado los estados cerebrales asociados al ejercicio de atención focalizada, que consiste en centrar la mente en la respiración, evitando la distracción. En el proceso intervienen diferentes áreas de la corteza prefrontal medial, del giro cingulado posterior, etc. El resultado obtenido es claro: los meditadores expertos mostraban una mayor actividad en esas zonas que los novatos. Pero los más experimentados de todos exhibían un poco menos de actividad que los expertos. Esto significa que sus redes neuronales pueden ejecutar la tarea con menos esfuerzo, de forma más automática.

También analizan los efectos de la consciencia plena, que consiste en desarrollar un estado mental "que responda de forma menos visceral a las emociones, pensamientos y sensaciones." Los sujetos que practican este tipo de meditación mejoran en el proceso de la atención sensorial. Si te muestran dos estímulos muy seguidos, al fijarte en el primero ya no percibes el segundo. Los que han meditado sí consiguen ver el segundo. Se modifica la intensidad de la respuesta al primer estímulo. Esta distribución de la atención es útil para los tratamientos del dolor. 

Por último, el estudio de los efectos neuronales de la tercera forma de meditación, la compasión y la benevolencia, revela que los meditadores expertos presentan mayor actividad cerebral en las áreas encargadas de la empatía, las cortezas somatosensorial e insular. Puede ser muy interesante para la educación saber cómo mejorar el control de la atención y la empatía.

Por Juan Carlos González García
 


miércoles, 14 de octubre de 2015

La atención consciente se plantea como intervención eficaz para las cefaleas

En un reciente ensayo clínico controlado, Melissa Day y colaboradores se plantearon investigar la viabilidad, la tolerancia, la aceptación y la eficacia de la terapia cognitiva basada en mindfulness (TCAP) en comparación con un tratamiento tardío (DT) de control para la cefalea dolor. Los investigadores se plantearon la hipótesis de que la TCAP sería un enfoque de tratamiento viable y que en comparación con DT, provocaría una mejora significativa en los resultados relacionados con el dolor del dolor de cabeza primarios y los resultados secundarios cognitivos relacionados. 

El análisis de los resultados mostró que los pacientes tratados con la intervención de Mindfulness presentaron una mejoría significativamente mayor en la auto-eficacia (capacidad para tener mayor percepción de poder manejar la situación) y la aceptación del dolor. Los resultados también mostraron una mejorar en la interferencia que el dolor produce en la vida cotidiana y un menor catastrofismo sobre el dolor. El cambio en los resultados diarios del nivel diario de dolor de cabeza no fue significativamente diferente entre los grupos.

Según los investigadores estos resultados indicaron que la TCAP es una intervención factible, tolerable, aceptable, y potencialmente eficaz para los pacientes con dolor de cabeza.
Si desea leer más sobre este estudio puede consultarse el siguiente enlace.

http://www.respiravida.net/investigaciones/la-atenci%C3%B3n-consciente-se-plantea-como-intervenci%C3%B3n-eficaz-para-las-cefaleas

lunes, 23 de marzo de 2015

Salvador Pániker: "Quien teme a la muerte es porque también teme a la vida"

El filósofo catalán, firme defensor de la eutanasia activa a sus 88 años, afirma que los enfermos terminales son los parias de un sistema sanitario que escatima los cuidados paliativos.
 
Público -
19/03/15
 
Salvador Pániker (Barcelona, 1927) es filósofo y muchas otras cosas. Tendió un puente hacia Oriente con la editorial Kairós y fue presidente de la Asociación Derecho a Morir Dignamente. De salud frágil, sigue luchando por la legalización de la eutanasia. No es ateo: él prefiere definirse como agnóstico místico. Sus respuestas llegan desde el otro lado del hilo telefónico, como izadas de un pozo de sabiduría.

¿Deberíamos hablar de muerte digna o de vida digna hasta que llega la muerte?
Lo que importa es la vida, la muerte me trae sin cuidado. Y se lo dice un hombre que tiene ya bastantes años.
A punto de cumplir los noventa.

Todavía no: ochenta y ocho.

¿Los enfermos temen más al dolor o a la muerte?

miércoles, 18 de marzo de 2015

"La industria de las vacunas tiene muchos trapos sucios que esconder"

El Confidencial
 
El periodista Miguel Jara aboga en su último libro por una mayor transparencia por parte de la industria farmacéutica y los médicos para entender de verdad los efectos que causan las vacunaciones.
 
06/03/2015
 
¿Quién puede no vacunar a su hijo? "Nadie en su sano juicio" es la respuesta que la mayor parte de las personas daría. Al fin y al cabo, son medicinas preventivas que sirven para protegernos de las múltiples enfermedades que nos pueden aquejar en un momento u otro, y que han conseguido erradicar afecciones como la viruela. A cambio de un pinchazo, una protección garantizada. sin embargo, cada vez más voces se alzan en contra de las vacunas, algunas de forma casi supersticiosa, otras desde un punto de vista racional y exigente.
 
En este último grupo puede clasificarse al periodista Migue Jara, que acaba de publicar "Vacunas, las justas" (Península), en el que se pregunta si todas las vacunas son necesarias, efectivas y seguras. El director de comunicación del Bufete Almodóvar & Jara critica la ideología de "cuantas más, mejor" que conviene a los productores de dichos medicamentos y que convierte rápidamente a quien se atreve a cuestionar la utilidad de las mismas en un anti vacunas irracional.
 
En su libro, Jara explica cómo funciona el marketing del miedo, explica con detalle los que considera "pelotazos" de la vacuna contra el papiloma humano y la gripe A, desvela los conflictos de intereses de algunos de los profesionales que las defienden y denuncia los casos de Andrea, Luca o Álvaro, niños que murieron tras recibir una vacuna y cuyos casos ha defendido su bufete. Básicamente, defiende la transparencia de las farmacéuticas para facilitar la libre e informada elección de los medicamentos que se consumen. El Confidencial entrevista al autor, ganador del premio Eupharlaw-Ibercisalud en 2011 a la personalidad del año en el ámbito sanitario.

miércoles, 11 de marzo de 2015

“Hay que eliminar la distinción entre salud y enfermedad mental”

Darian Leader | Psicoanalista y ensayista
El País
22 de Febrero de 2015.
 
  • El investigador británico identifica la industria farmacéutica como responsable de las nuevas modas en las patologías
  • "Las farmacéuticas deberían ser tan castigadas como las tabacaleras"
Igual que la ansiedad fue la enfermedad de la posguerra y la depresión fue la de los ochenta y noventa, la época actual es la del trastorno bipolar. Así lo defiende el psicoanalista y autor británico Darian Leader, que ya dedicó un famoso libro (La moda negra, 2008) a la gestión de la melancolía, y ahora aborda el trastorno-antes-conocido-como-maniaco-depresivo en Estrictamente bipolar (Sexto Piso). Un ensayo corto y claro que señala la mano de la industria farmacéutica detrás de estas modas en las patologías. Recibe a EL PAÍS en el luminoso despacho donde aún pasa consulta en su casa londinense de Hampstead, no lejos de donde vivió Freud. El analista lacaniano elige la butaca, no el diván, para ser interrogado.
Pregunta. ¿Está de moda la bipolaridad?

lunes, 9 de marzo de 2015

Según un estudio de resonancia magnética cerebral, los meditadores gozan de mejor salud y bienestar



Aragón investiga
http://www.aragoninvestiga.org/segun-un-estudio-de-resonancia-magnetica-cerebral-los-meditadores-gozan-de-mejor-salud-y-bienestar/
Lunes, 9 de marzo de 2015

Los doctores Nicolás Fayed, jefe de servicio de diagnóstico por imagen de Hospital Quirón Zaragoza, Yolanda López del Hoyo, del departamento de sociología y psicología de la Universidad de Zaragoza, y Javier García-Campayo del servicio de psiquiatría del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, han publicado el pasado mes de marzo en la prestigiosa revista científica PLOS ONE un estudio de investigación que demuestra que los meditadores gozan de mejor salud y bienestar. Este estudio ha sido realizado con técnicas de resonancia magnética que permiten medir las sustancias químicas e interconexiones neuronales y, por lo tanto, los cambios cerebrales que se producen en meditadores zen.
El Dr. Nicolás Fayed y sus colegas compararon los cerebros de diez meditadores de un monasterio budista, quienes contaban con una media de 191 meses y por lo menos una hora diaria de meditación, y otras diez personas sanas que no practicaban meditación, pertenecientes al equipo del Hospital Miguel Servet de Zaragoza.
“Tal y como muestran este y otros estudios de investigación, hay una clara relación entre nuestras neuronas y las emociones”. Además, señala el Dr. Nicolás Fayed “el Dr. Murakami, en su estudio The estructure of mindful brain, ya demostró con resonancia funcional cómo los meditadores presentan un aumento de la actividad en el lóbulo frontal (asociado a las emociones de felicidad y bienestar), y también de la ínsula, que funciona como el centro neurológico de la integración afectiva, autónoma y cognitiva.” Por otro lado, el jefe de servicio de diagnóstico por imagen de Hospital Quirón Zaragoza explica que “otros estudios en pacientes con estrés han demostrado cambios cerebrales en tan sólo ocho semanas después de comenzar la meditación”.
Por su parte, el Dr. Javier García-Campayo del servicio de psiquiatría del Hospital Miguel Servet de Zaragoza comenta que “estos datos confirman las bases biológicas de la eficacia de la meditación en el tratamiento coadyuvante de diferentes enfermedades como dolor crónico o depresión, entre otras”.
Metodología y resultados
A los dos grupos se les facilitaron cuestionarios de ansiedad, depresión, deterioro cognitivo y atención, y se les realizó una resonancia magnética cerebral con estudios de espectroscopia, que mide metabolitos o sustancias químicas cerebrales en una determinada región del cerebro, y estudios de tensor-difusión, que son utilizados para observar la integridad y conectividad de la sustancia blanca o cables que conectan las neuronas.
Al comparar ambos grupos, los meditadores mostraron una significativa disminución de la ansiedad y depresión, así como aumento muy importante de la atención con respecto a los controles.
También se observó un aumento significativo de la conectividad o plasticidad cerebral a nivel de las fibras de la sustancia blanca, que conectan las estructuras profundas como el tálamo con la corteza parietal superior izquierda (parte del celebro que controla la consciencia de uno mismo).
Además, el metabolito mio-Inositol estaba aumentado en el cíngulo posterior de los meditadores. Este metabolito es importante, ya que se le relaciona con una proteína llamada interleucina (IL-2) que regula la respuesta inmune a través de la proliferación de células T, activando las células gliales e induciendo cambios neuroquímicos que pueden tener relevancia en condiciones afectivas, como la ansiedad y la conducta.
El metabolito N-acetilaspartato, implicado en el metabolismo mitocondrial de las células nerviosas, es decir, relacionado con la energía de las células; y el Glutamato (excitabilidad neuronal) estaban disminuidos en el tálamo izquierdo de los meditadores y todo ello se correlacionaba con los años de meditación, es decir, a más meditación más se modifican estos elementos.
Conclusiones
Durante la meditación tienen lugar cambios funcionales (aumento de la plasticidad cerebral), que pueden mejorar la coordinación entre las conexiones de los circuitos cerebrales, y químicos (disminución de la actividad metabólica neuronal y aumento de la inmunidad), que afectan a la estructura psicológica del cerebro.
Así, los autores llegan a la conclusión que la meditación mejora la coordinación entre las neuronas y altera los circuitos cerebrales, lo que puede inducir a cambios permanentes y positivos, influyendo de manera positiva en la salud y el bienestar, por lo que esta práctica puede ser de gran ayuda en aquellas enfermedades que producen alteración en la atención, depresión, ansiedad, conducta, estrés, etc.


lunes, 2 de marzo de 2015

Muy pocos adultos resistiríamos el test de TDAH de la OMS

Educación / Déficit de Atención
El autor del polémico libro «Volviendo a la normalidad» critica duramente el sistema de diagnóstico.

Marino Pérez - Catedrático de la Universidad de Oviedo
ABC

Después de su consolidación en la infancia, el TDAH se exporta ahora a la vida adulta. Esta es la denuncia que hace el catedrático en Psicopatología y Técnicas de la Intervención, Marino Pérez, en su libro «Volviendo a la normalidad» (Alianza Editorial). Para este especialista en Psicología Clínica y profesor de la Universidad de Oviedo, el trastorno carece de entidad clínica, pero la retórica utilizada y propagada consiste en decir que el TDAH «es un trastorno neurobiológico de origen genético, lo que ciertamente no está establecido, porque no hay pruebas clínicas que lo confirmen».

Pérez hace una crítica feroz al diagnóstico utilizado, que a su juicio «no tiene otros criterios que estimaciones subjetivas acerca de comportamientos de desatención e inquietud de los niños, cuyos comportamientos, por cierto, pueden deberse a una variedad de circunstancias, sin necesidad de etiquetarlos, ni a los niños ni a sus comportamientos. Por lo demás, el supuesto TDAH tampoco tiene base neurobiológica establecida, como hemos mostrado en nuestra última obra». Es más, denuncia, «los propios expertos que sostienen que el TDAH es una entidad clínica o una enfermedad, poco antes o después de decir eso en sus libros no dejan de reconocer que no se dispone de ningún “biomarcador”. Hasta los fabricantes de medicamentos reconocen en los prospectos que se desconoce la supuesta etiología del TDAH y que no existe ninguna prueba específica para su diagnóstico».

viernes, 27 de febrero de 2015

Ocho señales que avisan de una muerte inminente en pacientes con cáncer

La información médica evitaría el empleo de terapias ya inútiles y la aplicación de cuidados paliativos

Aunque el diagnóstico de una muerte inminente es siempre triste, puede ser importante para los pacientes, las familias y los médicos a la hora de tomar decisiones relacionadas con el alta hospitalaria o los tratamientos. Ahora, un nuevo estudio publicado en la revista «Cancer» revela ocho signos físicos muy específicos asociados con la muerte dentro de tres días en los pacientes con cáncer.
Cuando un paciente entra en los últimos días de vida, tiene sentido dejar de hacer análisis de sangre todos los días y administrar medicamentos potencialmente inútiles y centrarse en los cuidados paliativos. Saber si el paciente va a morir inminentemente también puede resultar relevante para que los cuidadores familiares tomen muchas decisiones personales, como si el paciente quiere pasar la noche en el hospital o si un hijo aún tiene tiempo para viajar a ver a su padre.
Desafortunadamente, muy pocos estudios han examinado los signos de muerte inminente, por lo que es difícil para los profesionales de la salud hacer un diagnóstico con confianza y comunicárselo a la familia. Para hacer frente a esto, David Hui, del Centro Oncológico MD Anderson (EE.UU.), y sus colegas registraron los cambios físicos en los últimos días de vida en 357 pacientes con cáncer que fueron admitidos en unidades de agudos de cuidados paliativos en dos centros de cáncer: Centro Oncológico MD Anderson y el Hospital de Cáncer Barretos (Brasil). Los autores documentaron sistemáticamente 52 signos físicos cada 12 horas entre el ingreso y la muerte o el alta.

Estímulos verbales

Durante el estudio, 57 por ciento de los pacientes falleció. Los científicos identificaron ocho signos físicos que, si están presentes, sugieren fuertemente que un paciente va a morir dentro de tres días. Los signos incluyen pupilas no reactivas, disminución de la respuesta a los estímulos verbales, disminución de la respuesta a los estímulos visuales, incapacidad para cerrar los párpados, caída del pliegue nasolabial (que hace que la cara parezca más relajada), la hiperextensión del cuello (en la que la cabeza se inclina de nuevo cuando el paciente está acostado), gruñidos de las cuerdas vocales y hemorragia digestiva alta. Estos signos pueden ayudar a los médicos y enfermeras a hacer el diagnóstico de la muerte inminente.
«Este estudio muestra que simples observaciones nos pueden potencialmente ayudar a reconocer si un paciente ha entrado en los últimos días de la vida», afirma Hui. «Tras una posterior confirmación de la utilidad de estos signos reveladores, vamos a poder ayudar a médicos, enfermeras y familias a reconocer mejor el proceso de la muerte y, a su vez, ofrecer una mejor atención a los pacientes en los últimos días de vida», añade.

Cuidados paliativos

Con base en los resultados del estudio, Hui y su equipo ahora están creando algunos materiales educativos para ayudar a los profesionales sanitarios y las familias a reconocer cuándo un paciente ha llegado a los últimos días de su vida y están desarrollando una herramienta de diagnóstico de la muerte inminente centrándose en estos signos físicos para respaldar la toma de decisiones clínicas.
Aunque los hallazgos son relevantes para los médicos que atienden a pacientes de cáncer que mueren, no está claro si también se traducen fuera de los centros de cáncer. Por lo tanto, los investigadores están en el proceso de validación de sus resultados en otros ámbitos de la salud, tales como el hogar y centros para pacientes hospitalizados.
 
 
 


miércoles, 25 de febrero de 2015

Gran Bretaña camina hacia la Atención Plena

Una investigación examina los beneficios de la Atención Plena (Mindfulness) en el cuidado de la salud, en la educación, en el lugar de trabajo, en prisiones, etc.
 
Ed Halliwel y Heaversedge publicaron un trabajo denominado The Mindful Manifesto realizado con parlamentarios de la Cámara de los Comunes del Parlamento de Westminster.
 
Se realizan cursos de Atencion Plena en la Cámara de los Comunes del Parlamento de Westminster, y ya hay mas de cien políticos que conocen la Atención Plena (Mindfulness) por experiencia directa.
 
La Iniciativa Mindfulness recomienda extender esta práctica a la UK National Health Service (Servicio de Salud Nacional), para ayudar con la epidemia de depresión, para invitar a una cultura del bienestar y la resiliencia en los colegios, para facilitar la conciencia en los lugares de trabajo, y quizás para asentar las raíces del tratamiento de la mala salud mental y la delincuencia en los sistemas de justicia criminal.
 
La presentación inaugural incluyó a otros políticos, como Lord Richard Layard, responsable del desarrollo del acceso de la población a las terapias psicológicas en UK, quien señaló la Atención Plena (Mindfulness) como una práctica para ayudar a la gente a encontrar paz y bienestar.
 
El Reino Unido se encuentra maduro para la Atencion Plena. La tarea ahora es seguir insistiendo y conseguir apoyos para que llegue a todas aquellas personas que lo necesiten.

http://www.mindful.org/mindful-voices/the-examined-life/uk-on-the-fast-track-to-becoming-a-mindful-nation

La meditación puede prevenir el absentismo en los empleados públicos - señala el MPs.

Diferentes investigaciones sugieren que los empleados públicos "se quemarían" menos si utilizasen técnicas de Atención Plena (Mindfulness) para controlar la ansiedad y la depresión.

Se encuentran en proceso diferentes estudios respecto al potencial que puede tener la meditación mindfulness en diferentes trabajos del sector público; algunos trabajadores a los que se les impartió formación en este tipo de técnicas mindfulness, mostraron una tendencia a la disminución de bajas por enfermedad derivadas del estrés, así como un mayor control de la impulsividad y una mejora de la salud mental.

Esto, unido al creciente interés por parte de los políticos, quienes han visualizado el ahorro económico que supondría la disminución del absentismo laboral, ha hecho aumentar la demanda de cursos de formación, la descarga de aplicaciones para móviles, etc.
 

lunes, 23 de febrero de 2015

Se ha descubierto lo que probablemente causa la adicción, y no es lo que tú crees

Lucha por la Verdad - Word Press
Publicado el febrero 19, 2015
 
Hace ahora cien años que las drogas se prohibieron por primera vez. En todo este siglo de guerra contra las drogas, nuestros profesores y gobiernos nos han contado una historia sobre la adicción. Esta historia está tan arraigada en nuestra mente que ya la damos por hecho. Parece algo obvio. Parece manifiestamente cierto. Hasta que hace tres años y medio comencé un viaje de 48.000 kilómetros con mi nuevo libro, Chasing The Scream: The First And Last Days of the War on Drugs, para descubrir lo que realmente impulsaba la guerra contra las drogas, o eso creía. No obstante, lo que aprendí en el camino es que casi todo lo que nos han contado sobre la adicción es falso; hay una historia diferente a punto de ser contada, si es que estamos dispuestos a escucharla.
 
Si absorbemos esta nueva historia, tendremos que cambiar mucho más que la guerra contra las drogas. Tendremos que cambiarnos a nosotros mismos.
Yo lo aprendí de una mezcla extraordinaria de gente que conocí en mis viajes. De los amigos supervivientes de Billie Holiday, que me ayudaron a entender que el fundador de la guerra contra las drogas la acechó y contribuyó a matarla. De un médico judío, al que sacaron de un gueto de Budapest siendo un bebé para después revelar los secretos de la adicción siendo adulto. De un camello de crack transexual de Brooklyn que fue concebido cuando su madre, adicta al crack, fue violada por su padre, un agente de policía de Nueva York. De un hombre al que un dictador torturador retuvo en un pozo durante dos años y después fue elegido presidente de Uruguay para dar comienzo al final de la guerra contra las drogas.
Tenía un motivo bastante personal para querer saber esas respuestas. Uno de mis primeros recuerdos de niño es intentar despertar a un familiar y no ser capaz. Desde entonces, le he dado vueltas al misterio esencial de la adicción: ¿qué provoca que algunas personas se queden fijas en una droga o en un comportamiento sin poder parar? ¿Cómo ayudamos a esas personas a que vuelvan? A medida que me hago mayor, otro de mis familiares cercanos desarrolló una adicción a la cocaína y yo tuve una relación con una adicta a la heroína. Vamos, que estoy familiarizado con la adicción.

miércoles, 11 de febrero de 2015

"El TDAH no existe, y la medicación no es un tratamiento, sino un dopaje"

ABC Carlota Forminaya - Madrid
Padres e Hijos / Entrevista

 
El catedrático Marino Pérez, autor de "Volviendo a la normalidad", asegura que no hay biomarcador cerebral que justifique el Trastorno por Déficit de Atención.
 
"No existe. El TDAH es un diagnóstico que carece de entidad clínica, y la medicación, lejos de ser propiamente un tratamiento es, en realidad, un dopaje". Esta es la sentencia de Marino Pérez, especialista en Psicología Clínica y catedrático de Psicopatología y Técnicas de Intervención de la Universidad de Oviedo, además de coautor, junto a Fernando García de Vinuesa y Héctor González Pardo de "Volviendo a la normalidad", un libro donde dedican 363 ´páginas a desmitificar de forma demoledora y con todo tipo de referencias bibliográficas el Trastorno por Déficit de Atención con y sin Hiperactividad y el Trastorno Bipolar Infantil. Lo que sí que existe, y es a su juicio muy preocupante, es el fenómeno de la "patologización de problemas normales de la infancia, convertidos en supuestos diagnósticos a medicar".
 
- En "Volviendo a la normalidad", ustedes ponen el dedo en la llaga, al asegurar que el llamado Trastorno pro Déficit de Atención, con o sin Hiperactividad (TDAH), no existe.
- El TDAH es un diagnóstico, cada vez más popularizado, que carece de entidad clínica. Para empezar, no se establece sobre criterios objetivos que permitan diferenciar el comportamiento normal del supuestamente patológico, sino que se basa en apreciaciones subjetivas, en estimaciones de los padres del tipo si "a menudo" el niño se distrae y se mueve mucho. Más que nada, el diagnóstico es tautológico. Si un padre preguntara a un clínico por qué su hijo es tan desatento e inquieto, probablemente le respondería porque tiene TDAH, y si le preguntara ahora cómo sabe que tienen TDAH, le diría porque es desatento e inquieto. Por lo demás, insisto, no existe ninguna condición neurobiológica ni genética identificada, y sí muchas familias donde no se asume que la educación de los niños es más difícil de lo que se pensaba.
 
- ¿Quiere decir que no hay ninguna prueba médica que lo demuestre?
- No. No existen pruebas clínicas ni de neuroimagen (como TC, RM, PET, etc) ni neurofisiológicas (EEG, ERP) o test psicológicos que de forma específica sirvan para el diagnóstico. Lo que nosotros decimos en esta obra, con toda seguridad, es que no hay ningún biomarcador que distinga a los niños TDAH. No se niega que tengan problemas, pero son niños, que tienen curiosidad y quieren atender a lo que sea, moverse.... A sentarse es algo que hay que aprender. No existe ninguna alteración en el cerebro.

jueves, 5 de febrero de 2015

La razón por la que los fármacos caros funcionan aunque no tengan efecto

Los medicamentos crean expectativas de curación en los pacientes. En numerosas ocasiones, estas esperanzas producen una mejoría similar o mayor a la que producen los fármacos, lo que se conoce como efecto placebo. Un nuevo estudio, llevado a cabo por investigadores de la Academia Estadounidense de Neurología en enfermos con Párkinson, indica que este efecto es mayor cuando el precio de los remedios es elevado. El artículo ha sido publicado en la revista de la academia, American Academy of Neurology.
 
"Las expectativas desempeñan un papel importante en la eficacia de los tratamientos, sobre todo en personas con enfermedad de Párkinson", explica el venezolano Alberto J. Espay, investigador en neurología de la Universidad de Cincinnati (EE.UU9 y autor principal del artículo.
 
La investigación se llevó a cabo en 12 pacientes con esta patología. Los científicos administraron a cada uno de ellos dos dosis de placebo - una solución salina -, indicándoles que se trataba de dos medicamentos diferentes, igualmente efectivos, pero de diferente precio, unos 90 y 1.300 euros, respectivamente. Antes y después de cada toma, los participantes pasaron varias pruebas para medir sus habilidades motoras y se sometieron a escáneres para medir la actividad cerebral.

lunes, 19 de enero de 2015

La Plataforma para la Defensa de la Sanidad Pública aboga por un uso mucho más racional de los fármacos

"Pastillas, las justas". Así reza la campaña presentada ayer en el Club de Prensa Asturiana de La Nueva España por la Plataforma para la Defensa de la Sanidad Pública, que aboga por conseguir un uso mucho más racional de los fármacos, en Asturias y en el resto de España.
 
Bajo el lema "Contra la medicalización de la vida", la médica epidemióloga Carmen Mosquera insistió en la necesidad de no medicar a las personas sanas. La tesis fue secundada tanto por la doctora farmacéutica Marisa Nicieza como por Gloria García Nieto, portavoz de la plataforma y presentadora del acto.
 
Si algo dejaron claro las tres ponentes es que el exceso de medicamentos es un cóctel de alto riesgo para la salud. Carmen Mosquera puso como ejemplo que en Estados Unidos es la cuarta causa de mortalidad, mientras que en España también alcanza niveles peligrosos, con un total de 14.000 fallecimientos anuales contabilizados. "La intervención innecesaria del sistema sanitario sobre la población sana es un error", señala Mosquera, contraria también a intervenir desmesuradamente en embarazos y partos y a prescribir pruebas que a menudo, a su juicio, "son innecesarias".
 
Marisa Nicieza alertó de que el estilo de vida es lo que más influye en la calidad de la salud. "Y lo que menos, el sistema sanitario, del que nos hemos hecho muy dependientes, creando unas expectativas enormes sobre ´´el", asegura.
 
La doctora considera que el origen del problema del exceso de medicación es la suma de múltiples factores, entre los que están la depresión y el sexo de los pacientes. "Las mujeres se polimedican más", indica. Para Gloria García resulta esencial que la sanidad pública invierta en lo que es realmente importante para el sistema, "con cauces efectivos de participación y organización de servicios eficientes".

La Nueva España - 14/01/15
Carmen Mosquera: "Es un error medicar a las personas sanas"

lunes, 29 de diciembre de 2014

Transparencia en los hospitales ¡ya!

http://www.ocu.org/salud/derechos-paciente/informe/peticion-transparencia/2

OCU - 25/11/2014

Con la escasa información que se ofrece ahora a los ciudadanos sobre los hospitales es muy difícil saber qué nos vamos a encontrar en ellos. Por eso pedimos transparencia y queremos que te sumes con tu firma a la petición de OCU.
 
TENEMOS DERECHO A SABER
 
La información de los resultados es clave.
 
En primer lugar pedimos que se midan con indicadores los resultados que obtienen, para que todos podamos conocer con datos objetivos el desempeño el desempeño de los hospitales. Y queremos que sean indicadores estandarizados y ajustados, para que se pueda comparar la situación entre hospitales y entre comunidades autónomas. Algunos indicadores posibles:
La tasa de infecciones adquiridas en el hospital durante el uso de catéteres, cirugías, etc.
  • Las  cifras de mortalidad tras un infarto agudo de miocardio en el hospital, o de las diferentes intervenciones quirúrgicas o por patologías.
  • La frecuencia de eventos adversos causados por errores involuntarios en la medicación o en la identificación de los pacientes.
  • La frecuencia de reingresos al cabo de 3 meses tras el alta por el mismo proceso.

Y queremos más.
 
Pedimos también que se dé a conocer la actividad en los hospitales, por ejemplo:
  • Si se están empleando protocolos para identificar correctamente a los pacientes;
  • Si se previenen las caídas o los errores en la medicación;
  • Si la higiene de manos está bien implantada;
  • Si se investiga para detectar qué actuaciones son más eficientes o para minimizar el uso de intervenciones ineficaces o dañinas;
  • Cuánto tenemos que esperar para ser citados y atendidos;
  • Si los pacientes están satisfechos con distintos aspectos del hospital o si por el contrario son frecuentes las quejas y las reclamaciones.
Así mismo queremos que se haga público cómo se gestionan los hospitales: los presupuestos, las fuentes de financiación públicas y privadas (con nombres y apellidos), cuáles son los criterios de asignación de recursos, cómo se eligen los cargos de gestión y dirección.
 
Si quieres defender tu derecho a saber, súmate a la petición "Transparencia en los hospitales ¡ya!"

http://www.ocu.org/salud/derechos-paciente/informe/peticion-transparencia

 
 
 
 

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Convertimos problemas cotidianos en trastornos mentales

Catedrático emérito de la Universidad de Duke, dirigió la considerada "biblia" de los psiquiatras.
Entrevista / Allen Frances
Reportaje: ¿Estamos tan enfermos como para consumir tantos ansiolíticos?
Milagros Pérez Oliva - 28/09/14
El País.
 
Allen Frances (Nueva York, 1942) dirigió durante años el Manual Diagnóstico y Estadístico (DSM), en el que se definen y describen las diferentes patologías mentales. Este manual, considerado la biblia de los psiquiatras, es revisado periódicamente para adaptarlo a los avances del conocimiento científico. El Dr. Frances dirigió el equipo que redactó el DSM IV, a la que le siguió una quinta revisión que amplió considerablemente el número de entidades patológicas. En su libro, ¿Somos todos enfermos mentales? (Ariel, 2014) hace autocrítica y cuestiona que el considerado como principal referente académico de la psiquiatría colabore en la creciente medicalización de la vida.
 
Pregunta: En el libro entona un mea culpa, pero aún es más duro con el trabajo de sus colegas en el DSM V. ¿Por qué?
 
Respuesta: Nosotros fuimos muy conservadores y solo introdujimos dos de los 94 nuevos trastornos mentales que se habían sugerido. Al acabar, nos felicitamos, convencidos de que habíamos hecho un buen trabajo. Pero el DSM IV resultó ser un dique demasiado endeble para frenar el empuje agresivo y diabólicamente astuto de las empresas farmacéuticas para introducir nuevas entidades patológicas. No supimos anticiparnos al poder de las farmacéuticas para hacer creer a médicos, padres y pacientes que el trastorno psiquiátrico es algo muy común y de fácil solución. El resultado ha sido una inflación diagnóstica que produce mucho daño, especialmente en psiquiatría infantil. Ahora, la ampliación de síndromes y patologías en el DSM V va a convertir la actual inflación diagnóstica en hiperinflación.
 

jueves, 4 de diciembre de 2014

Las no-enfermedades y la yatrogenia

Francisco Traver Torras - 26/10/14 - Neurociencia
Francisco Traver Torras es actualmente jefe del servicio del área de salud mental del Consorcio Hospitalario Provincial de Castellón, el cuál dirigió de 1995 a 2001 en calidad de Director General. Asimismo, fue presidente de la SPCV en el período 2000 - 2002. En los últimos años ha centrado su actividad en el tratamiento de los trastornos alimentarios.
 
Es autor de numerosos artículos sobre temas relativos con su especialidad y también sobre lo que él denomina "neocultura", es decir, una confluencia transdiciplinar que rellena el hueco entre la neurobiología y la psicología social con fuertes amarres en la psicología evolucionista, la biología evolutiva y el darwinismo en general. Su área de preferencia doctrinal es el psicoanálisis entendido como fórmula post freudiana, a pesar de no considerarse un psicoanalista práctico. Ha publicado varios libros de ensayo, novela y poesía.
 
Ha participado así mismo en la obra "Espiritualidad y Política" (2011), junto a autores como Ken Wilber, Federico Mayor Zaragoza, Erwin Laszlo, Leonardo Boff y diversos otros.
 
En 2012 participa en otro libro coral con autores de la talla de Stanislaw Grof, Manuel Almendro y otros en un proyecto interdisciplinar acerca de ¿"Qué es curación"? y publicado por Kairós.
 
Mantiene abierto otro blog de temas más generales llamado "La nodriza de las hadas y el rey carmesí".
 
Las no-enfermedades y la iatrogenia
 
Lo dijo Hipócrates: que cada enfermedad tiene su physis, es decir su naturaleza, pero también el enfermo tiene su propia physis que no coincide exactamente con su enfermedad. Y el viento, el agua, la lluvia y las plantas tienen su physis y sabemos desde él que cada physis alude a una historia natural, lo que significa que cada enfermedad tiene su propia historia, su propia causa, eso es lo que los médicos investigamos a través de la historia clínica, antes llamada anamnesis.
 

miércoles, 12 de noviembre de 2014

La Activación Conductual (AC): Un nuevo acercamiento al tratamiento de la depresión

Infocop - 19/11/06
Marino Pérez Álvarez - Universidad de Oviedo
 
Con motivo de la publicación de la investigación Randomized Trial of Behavioral Activation, Cognitive Therapy, and Antidepressant Medication in the Acute Treatment of Adults, en el último número de la revista Journal of Consulting and Clinical Psychology, Infocop Onlineha solicitado a Marino Pérez Álvarez, catedrático de Psicopatología y Técnicas de Intervención y Tratamiento en la Universidad de Oviedo, un artículo breve acerca del concepto de activación conductual, así como algunas conclusiones sobre los resultados de la investigación referida.
 
¿Qué es la activación conductual?
 
La Activación Conductual (AC) es una nueva terapia para la depresión desarrollada sobre bases contextuales y funcionales. La AC sostiene que el contexto explica más eficientemente la depresión y es también el lugar más adecuado para llevar a cabo una terapia eficaz que los supuestos factores internos, fueran estos neurobiológicos (típicamente "desequilibrios químicos") o psicológicos (por ejemplo, "esquemas cognitivos"). Así mismo, la AC sostiene que las conductas que caracterizan a las personas deprimidas juegan un papel significativo en la depresión, en vez de ser meramente síntomas de un cuadro.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Los trastornos mentales son mucho más que un simple factor biológico

El Confidencial - 05/02/14

Vicente Prieto
 
Si leemos la prensa o revistas especializadas, encontraremos un incremento de las investigaciones que intentan descubrir los correlatos fisiológicos de la mayor parte de los trastornos mentales. Tratan de buscar los genomas que explican que una persona padezca esquizofrenia, trastornos por déficit de atención con hiperactividad o depresión, entre otros. No seré yo quien ponga en tela de juicio el rigor científico y la utilidad de estas investigaciones, pero no corramos el riesgo de escorarnos hacia un reduccionismo interesado, sobre todo por la industria farmacéutica, a la que le interesa que, una vez detectado el componente biológico, el tratamiento de referencia sea el médico farmacológico. Los factores biológicos a los que se hace referencia en estos estudios pueden facilitar e influir, pero en ningún caso explicar ni reducir el trastorno mental a un proceso genético - fisiológico.
 
La persona es mucho más grande que el trastorno psicológico que le decimos que padece y que un complejo entramado de redes neuronales. La psicología tiene como objeto de estudio el comportamiento humano y tendría que alejarse y no adoptar o imitar al modelo médico. Observemos a las personas en sus contextos y circunstancias, y tratemos de comprenderlas. La persona interacciona permanentemente con su entorno provocando cambios en dicho ambiente, siendo a su vez afectada por las consecuencias de dicha interacción. Teniendo claro la importancia del aspecto biológico, no podemos minimizar los aspectos psicológicos y sociales. El trastorno mental se ubica en la interacción de la persona con el entorno familiar, educativo, profesional, social, con ella misma y con las contingencias de sus comportamientos, de una parte y por otra, de la valoración, de los juicios de valor y categorías diagnósticas de quien observa estas interacciones y decide si los comportamientos que manifiesta un individuo son adaptados o no al ambiente, dependiendo de las normas sociales y culturales vigentes en el momento de la observación.